Según un informe del Fondo Monetario Internacional, el Reino Unido experimentará el
aumento de impuestos más rápido del mundo bajo la gestión del gobierno laborista de
Keir Starmer. Según estas previsiones, la carga tributaria alcanzará el 42,1% del
Producto Interior Bruto al inicio de la próxima década, el nivel más alto en tiempos de
paz. Esto supondría unos 130.000 millones de libras adicionales en impuestos desde
la llegada del Partido Laborista al poder, equivalente a unas 4.500 libras más por
hogar. El incremento sería notablemente superior al previsto en otros países europeos
como Francia, y acercaría al Reino Unido a economías con alta presión fiscal, como
Dinamarca.
Pese al aumento de la recaudación, las cuentas públicas continúan sometidas a
fuertes tensiones, especialmente por la necesidad de elevar el gasto en defensa. El
Gobierno enfrenta un déficit estimado de 28.000 millones de libras para cumplir sus
objetivos militares, entre ellos destinar el 3% del PIB a defensa y financiar un nuevo
plan de inversión militar
Dentro del Partido Laborista existen discrepancias sobre cómo obtener los recursos
para afrontar los retos militares. Algunos sectores proponen reducir el gasto social,
que está desbocado y bajo sospecha de fraude en las ayudas. Otros plantean revisar
compromisos como la garantía de revalorización anual de las pensiones estatales.
Este mecanismo, denominado la triple salvaguarda, asegura subidas ligadas al
crecimiento salarial o la inflación siempre con un mínimo del 2,5%, lo que hará que se
incremente el gasto en pensiones un 16% en los próximos 5 años.
Diversas figuras políticas, tanto laboristas como conservadoras, han reclamado
decisiones más firmes sobre el presupuesto militar. También se ha criticado la falta de
claridad del primer ministro, Keir Starmer, respecto a la financiación de sus
compromisos de defensa. Y aunque aseguró que el esperado Plan de Inversión en
Defensa se publicará pronto, evitó fijar una fecha concreta.
Según fuentes del propio partido laborista, Downing Street habría retrasado
deliberadamente la publicación del plan militar antes de las elecciones locales y
regionales del 7 de mayo, en las que los laboristas temen volver a perder un
importante número de escaños a favor de los verdes.
Y aunque la Ministra de Hacienda, Rachel Reeves, vinculó parte de las dificultades
económicas británicas al contexto internacional, especialmente a la guerra en Irán, la
opinión mayoritaria es que las causas son muy anteriores y que seguir subiendo los
impuestos no va a ayudar.
