España integró desde el principio a los amerindios pues Isabel la Católica determinó que eran también hijos de Dios y, por lo tanto, súbditos de la Corona. Por su parte, el imperio británico hizo todo lo contrario y planteó una política de reemplazo poblacional. Los indígenas de la América británica fueron expulsados de sus tierras o incluso exterminados. Los ingleses jamás se mezclaron con los indios como sí hicieron los españoles. Lo explican Jorge Álvarez, profesor de historia en la Universidad CEU San Pablo, y Miguel Gutiérrez, presentador de Tiempos Modernos.
