Tal día como hoy, 1 de septiembre de 1054, tenía lugar en la sierra burgalesa la batalla de Atapuerca entre dos reyes hermanos: Fernando de León y García de Navarra. Ganó el leonés. Aquella batalla puso fin a la hegemonía navarra sobre la cristiandad española.
Toda esta historia empieza en realidad con Sancho Garcés III de Navarra, “el Mayor”, que había sabido convertirse en la figura dominante de la cristiandad española con una sabia mezcla de espada y anillos de boda. A la muerte de Sancho, su hijo Fernando gobernaba parte del condado de Castilla y el condado de Cea, en León, y su otro hijo, García, iba a heredar Navarra más el noreste de Castilla. En cuanto al reino de León, quedaba vinculado a la familia por doble vía matrimonial: el rey leonés, Bermudo, era yerno de Sancho, y una hermana de Bermudo estaba a su vez casada con Fernando. Complejo, pero así funcionaban las cosas entonces. Y funcionaron bien. Pero Sancho murió, llegó el momento de cobrar la herencia y las cañas se volvieron lanzas. Bermudo, el leonés, se enfrenta con Fernando, el de Cea. En la batalla de Tamarón muere accidentalmente Bermudo (se cayó del caballo) y el reino va a parar a Fernando, que, recordemos, está casado con una hermana de Bermudo. Se abre entonces el problema castellano. Porque la mitad nororiental del condado de Castilla está gobernada por Navarra, pero es súbdita de León. Crece así la tensión entre los dos reinos cristianos, es decir, entre los dos reinos cristianos. García quería navarrizar su parte de Castilla; Fernando quería recuperarla. Después de una cadena de escaramuzas más políticas que militares, la escalada alcanzó un punto irreversible. Y García, el de Navarra, invadió Castilla.
García instaló su campamento en el valle de Atapuerca, a la vera de la ruta que lleva desde Nájera hasta Burgos, siguiendo el Camino de Santiago. Un ancho llano muy apto para mover ejércitos con comodidad y sin riesgo. La posición de García era buena, pero Fernando intentará obtener una posición mejor ocupando posiciones más elevadas para atacar cuesta abajo, duplicando así la potencia de la ofensiva. Durante la noche, los guerreros de Castilla y de León suben a los cerros que se extienden frente al despliegue navarro y se afirman en las cumbres. Al alba, las huestes de Fernando se lanzan contra los navarros. Fernando no ha querido dar tiempo a que su rival reaccione. Obligados a
atender distintos puntos de ataque a la vez, los navarros pierden toda capacidad de maniobra. La flor de los guerreros leoneses pugna por atrapar a García, el jefe enemigo. “Cogedlo vivo”, dicen que dijo Fernando a sus caballeros, al parecer por ruego de su esposa, la reina Sancha de León. Pero no fue así. Con el frente navarro roto, los guerreros del rey de León llegan hasta García y le dan muerte. El hijo del difunto, Sancho, fue proclamado rey en el mismo sitio de Atapuerca: tenía sólo catorce años. Pamplona, vencida, tuvo que aceptar la superioridad leonesa.
Otros hechos:
672: Muere el rey visigodo Recesvinto. Le sucederá Wamba.
1804: Nace en Granada la heroína liberal Mariana Pineda, ejecutada en 1831.