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La Sexta y TVE ya no dan noticias, dan opiniones  

La Sexta y TVE ya no dan noticias, dan opiniones  

En esta noticia se habla de :

 

Si uno escucha con atención las noticias de la Sexta TV o TVE verá que ya no se dan noticias, se realizan “comentarios” y “opiniones sobre noticias” y no noticias. 

Si por ejemplo Trump firma un decreto, no se informa apenas de tal decreto, se da un volantazo y se hace un juicio sobre Trump y de tal guisa, la noticia empieza diciendo “el negacionista de Trump”. La información de antaño ha mutado y ahora es un ejercicio constante de dar opiniones siguiendo la ideología concreta de quien gobierna y subvenciona.

Después de las noticias se solía debatir, por contra, hoy apenas hay deliberaciones sobre cuanto tiene que subir el IPC, si se tienen que bajar los impuestos a los asfixiados autónomos, etc., ahora básicamente se cuentan noticias dicotómicas donde solo hay buenos y malos, no habiendo debate libre o compensado alguno. Si hay tertulianos, una mayoría acorrala la opinión contraria.

No encontramos a ningún periodista que defienda la postura de Putin, o un periodista que simplemente explique con rigor qué razones históricas llevaron a esta guerra. Por qué Occidente ayudó a todas las exrepúblicas soviéticas y no a Rusia. Putin en sus primeros años como presidente propuso numerosos acuerdos de colaboración con Occidente, y Occidente lo trató como a un criminal psicológicamente traumatizado por la caída de la URSS y solo se subrayaba que fue miembro de la KGB, en definitiva, todas las propuestas de Putin fueron rechazadas y ridiculizadas. 

Si los Estados occidentales quieren justificar el envío de armas a Ucrania, también deben aumentar el miedo hacia Rusia, y como ya se hizo, cerrar sus canales de información como la RT. Nadie suele comentar que Occidente no cumplió su promesa y expandió la OTAN hasta las fronteras de Rusia, o nunca he oído que los misiles instalados en Kaliningrado fueron una respuesta a la instalación de misiles de EE. UU. en Polonia. Resulta paradójico que se acuse a Rusia de imperialista cuando el país que tiene 800 bases militares por el mundo es EE. UU. 

Antes de la guerra de Ucrania, Putin pidió a Occidente en numerosas ocasiones garantías de la neutralidad de Ucrania y también se le ignoró, y así suma y sigue.

Lo que intento explicar lo puedo resumir en una pregunta: ¿Ustedes recuerdan a un solo periodista que haya explicado la historia o simplemente, entendido el punto de vista de Putin?

Así ocurre con infinidad de temas, si un analista trata sobre la inmigración descontrolada, sustitución poblacional o pone en duda el cambio climático no volverá a salir en tal medio.

Hoy en día tenemos multitud de noticias planteadas con razonamientos dicotómicos, son razonamientos muy infantiles, pero funciona fenomenal para dirigir nuestros votos hacia determinados partidos.

La estrategia es bastante sencilla y ustedes mismos viendo un noticiario lo pueden observar. 

En primer lugar, una noticia se presenta como un conflicto, un conflicto asociado a un miedo intenso, claro y preciso. En estas décadas suele ser Trump, cambio climático, COVID, guerra en Ucrania, …

Hasta aquí todo bien, pero lo verdaderamente importante es que después de exponer dicho conflicto, la clave está en no dejar tiempo para reflexionar. Esta secuencia está muy bien explicada en el ensayo “la fuerza del relato (2024).”

Se entiende de este modo que no hay deliberación alguna, y, en el momento justo en que las personas están en un estado emocional un tanto alterado “tras escuchar la noticia-conflicto-miedo”: los periodistas definen inmediatamente quién es el bueno y quién es el malo.

Resolvamos nuevamente, si ustedes se fijan en las noticias, un buen ejemplo es TV6 o ahora TVE, siempre hay un oprimido. El bueno -sin duda- siempre es “la víctima”, las regiones catalana y vasca víctimas, los hijos desamparados frente a padres irresponsables (véase: ¿Robo de niños en democracia?), las víctimas son las mujeres, LGBTQ, determinadas “minorías”. 

De igual forma, lo importante es identificar al -polo opuesto- muy rápidamente, señalar al malo y denunciarlo, los hombres blancos heterosexuales, los empresarios explotadores malévolos, la familia, la religión católica (no otras religiones). Lo importante es identificar de forma clara y rápida al opresor. Y de esta forma se construye la realidad. 

Pero en buena lógica, también habría que explicar ese polo opuesto, que paradójicamente “suele ser el más débil, por ser el menos defendido, hay que defenderlo para que no desequilibre la balanza de la razón” decía el periodista egipcio Abbas al-Aqqad.

Y obviamente el Estado, como un prometeico padre abnegado por sus hijos, es el que -instantáneamente- se presenta como “El Salvador”, y es quien se ofrece a proteger a esas víctimas, y dando una puntada al desgarrón,, incluso ofrece subvenciones especiales a esos grupos que él llama “víctimas”. Y por consiguiente, se espera que esos grupos voten al partido de turno. 

En cuanto a los relatos, hay que destacar por encima de todo, la meta idea que engloba a toda estas ideas y esa cosmovisión suele ser la “justicia social” y la “libertad”. Son claves esenciales, por lo demás es una teoría emocional muy fácil de vender; la “justicia social” canaliza las emociones incluso por encima del conocimiento y la verdad.

 ¿No sería más lógico proteger a todas las personas, a los ancianos que viven aislados en la España abandonada y a los padres que cuidan a hijos y no solo a grupos determinados?

Cuando se cuenta una noticia se aborda rápidamente “el conflicto” y la prensa rápidamente entrevista a la supuesta víctima, pero ustedes se tienen que fijar en un pequeño detalle, cuando todavía no hubo juicio alguno e incluso cuando aún no se sabe si es la víctima, los medios de comunicación ya lo han considerado como víctima y, por lo tanto, así lo creerá la opinión pública.

Lo mismo ocurre con el opresor, rápidamente se identifica “a alguien” como opresor, aunque no haya habido ningún juicio. Cuántas veces habremos oído: es un delito de violencia de género cuando todavía no hubo juicio ni sentencia.

Sobre este particular, asistimos pues a la era del dramatismo emocional, al triunfo de las emociones y los sentimientos.

Hoy lo importante es sentir empatía por la víctima y de hecho la víctima siempre tiene razón en un mundo postmodernista, emotivo, dentro del fervor misionero de la “justicia social”. Una justicia social utilizada por la política que solo persigue intereses propios y solo es nombrada para intervenir con algunos grupos y no otros, una justicia social donde las mujeres atesoran en España 537 leyes y ventajas a su favor y los hombres no tienen ninguna.

En definitiva, una legión de medios financiados por el gobierno nos acercan a un totalitarismo informativo. Al final, el Nobel Naguib Mahfuz tenía razón al decir “el periodismo aúlla las mentiras para hacer de la víctima asesino y del asesino víctima” en su famosa novela El ladrón y los perros. 

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