Volviendo un poco atrás y sin duda alguna, a Castilla y León le vino muy mal el regionalismo. Teniendo en cuenta el tipo de geografía y escasa población de los pueblos el regionalismo fue una falsa liberación, debemos añadir que hubiera sido muchísimo mejor otro tipo de organización territorial, por ejemplo, la comarcalización, donde los pequeños pueblos tuvieran un pueblo grande cerca con casi todos los servicios.
Sería algo parecido a cuando se habla hoy de la ciudad a 15 minutos, la razón de esta singular propuesta es que dentro de una ciudad tengas la mayoría de los servicios a 15 minutos andando. Los pueblos de Castilla y León hubieran necesitado como el comer la comarcalización, donde a 15 minutos en coche se tuvieran “todos” los servicios públicos necesarios y esto, para mayor inri, hubiera frenado la calamitosa despoblación que ya entonces se estaba produciendo.
Pero no se hizo así, y esto fue un desastre, lo que se hizo fue concentrar el funcionariado en Valladolid. Por cierto, es importante recordar que Castilla y León no tiene capital, nunca Valladolid fue la capital de Castilla y León.
Algunos leoneses se quejan de que han salido perjudicados con esta organización territorial, pero en honor a la verdad, debemos apuntar que en este punto no tienen razón, con los datos estadísticos en la mano y forzosamente de manera sintética, hemos de dejar claro que si hay una provincia que salió extraordinariamente perjudicada en todos los sectores por el aumento de Valladolid fue Palencia, aunque esto daría para otro artículo a parte.
También podemos hablar de Burgos, una ciudad histórica, pujante en lo industrial que ha reivindicado más servicios regionales y también se siente perjudicada, y también tienen razón los burgaleses. A fin de cuentas, sabemos que el regionalismo benefició a vascos y catalanes, pues querían construir su propio Estado y efectivamente así se hizo para contentarlos. Dentro de la larga secuencia de chapuzas políticas en Castilla y León, fue desgajar a las provincias ricas, ¿con qué criterio se quitaron a Castilla provincias ricas como Santander, La Rioja o incluso Madrid?
Todas las provincias ricas se vieron eliminadas de la ecuación regional de Castilla y se dejaron como uniprovinciales. En resumidas cuentas, otra chapuza más a la lista fue dejar tres regiones uniprovinciales, y a Castilla y León ni más ni menos que con nueve provincias. ¿Pero quién fue el listo que hizo esto? Pero la chapuza no terminó ahí, sino que encima se pegó a Castilla otra provincia, que debería ser otra región, León, de tal forma que se hizo una especie de emplaste Castilla con León.
Abierto este melón, miedo me da que los políticos vuelvan a meter la mano en estos temas puesto que cada vez que lo han hecho lo han empeorado. Sentado lo anterior, ¿por qué habría de añadirse a la hipotética nueva autonomía Leonesa, las provincias de Salamanca y Zamora, y por qué los centros de decisiones tendrían que estar en León? No supone esto un ánimo de cierta “superioridad” como el que actualmente se critica a Valladolid. ¿Qué piensan sobre esto los salmantinos y los zamoranos? ¿No sería más económico y ecológico y sostenible situar la capital en Zamora la cual está en el centro de dichas provincias?
Si hay una cosa evidente es que el estado de las autonomías no funciona, sólo sirve para aumentar el número de funcionarios sin que ello suponga un beneficio para los ciudadanos, más bien es lo contrario. Como todo el mundo sabe la deuda en España es escandalosa y más irresponsable es saber que la deuda se la dejaremos a otros… Retomando el hijo de León, ya tuvimos ocasión de plantear muchas veces que ampliar aún más un mapa de algo ineficaz y costosísimo es un error sobre otro error.
Como siempre, sería arreglar algo con otra nueva chapuza-chiringuito. Pero resolvamos nuevamente, cuando algunos leoneses reivindican ser una comunidad propia en el fondo tienen algo de razón, puesto que desde el inicio se hizo fatal, ahora bien, teniendo en cuenta todas estas particularidades, debemos admitir que, a día de hoy, ya poco importa todo esto puesto que los desafíos son otros. Ahora la cuestión que urge plantear es juntar a una España fracturada, y debemos alejarnos como de la peste de los chiringuitos y las divisiones. Si algo sobra en España son funcionarios, legislaciones y normativas. Incluso se ha creado una ley para regular la IA antes de crearla, es como legislar la rueda antes de inventarla, surrealista.
Mientras el mundo inventa e innova nosotros creamos miles y miles de normativas, en el fondo el problema de las autonomías es que legislan y legislan mucho y todos sabemos que el 80% es prescindible. Ahora la cuestión es otra, la geopolítica mundial va por otros derroteros, y lo importante es crear fuertes vínculos con Hispanoamérica, nuestros aliados naturales.
Ahora el reto es la despoblación y promover la familia y la natalidad, el reto es unirnos y no separarnos más en un mundo global. Bajando al barrio y para concluir el tema, hay que reconocer que, en Castilla y León, las chapuzas han sido continuas, sucediéndose una detrás de otra a cada cual peor. Para finalizar, debo añadir que Castilla y León es una región con una historia milenaria sin parangón, maravillosa y con enorme potencial, y ahora, con las cartas que tenemos debemos centrarnos en el futuro. Autor del ensayo: “El espejismo del yo”.