La caja fuerte del despacho de José Luis Rodríguez Zapatero contenía, además de las joyas atribuidas a Arabia Saudí, varias piezas de origen marroquí. Entre ellas había tres collares que, según fuentes próximas al expresidente del Gobierno, fueron entregados por Mohamed VI a Zapatero durante una audiencia celebrada en el palacio real de Oujda en julio de 2008.
El encuentro tuvo lugar en plena normalización de las relaciones entre España y Marruecos, después de la crisis diplomática desencadenada por la visita de los Reyes Juan Carlos I y Sofía a Ceuta y Melilla a finales de 2007. La reunión de Oujda supuso uno de los principales pasos hacia la recuperación de la relación bilateral.
Según las mismas fuentes, Zapatero se habría dirigido recientemente a la Casa Real marroquí para solicitar documentación relacionada con el origen y la entrega de estas piezas. Se desconoce si las autoridades marroquíes han respondido a esa petición. El expresidente también habría realizado gestiones para aclarar la procedencia de las joyas atribuidas a Arabia Saudí, cuya documentación está siendo reclamada en el marco de la investigación judicial.
El abogado de Zapatero, Víctor Moreno Catena, declinó pronunciarse cuando fue consultado sobre estos extremos.
Un conjunto valorado en 8.200 euros
Las tres piezas atribuidas a Mohamed VI tienen un valor considerablemente inferior al de las joyas procedentes de Arabia Saudí que también fueron localizadas. Según la tasación realizada por la firma Ansorena y remitida al juez José Luis Calama, el conjunto marroquí alcanza un valor estimado de 8.200 euros.
El collar de mayor valor está compuesto por doce hilos de cuentas facetadas de aventurina verde. Las piezas están unidas mediante tres elementos en forma de medallón calado fabricados en oro amarillo de 22 quilates. El cierre, de cordón textil, termina en una borla. La joya pesa 93 gramos y fue valorada en unos 4.000 euros.
La segunda pieza está formada por cuentas de esmeralda de Zambia en bruto y pulidas, acompañadas de colgantes de oro con forma de Mano de Fátima. El conjunto está montado sobre un cordón textil trenzado en tonos verdes y beige, con remates de borlón. Su peso es de 90 gramos y su valor estimado asciende a 3.000 euros.
El tercer collar está compuesto por tres hilos de amazonitas pulidas, unidos mediante piezas de oro caladas y rematados con elementos textiles trenzados. Con 117 gramos de peso, su valoración se sitúa en torno a los 1.200 euros.
Junto a estas piezas apareció otro collar de características similares, diseñado por la dominicana Jenny Polanco. La joya incorpora un gran ámbar central, acompañado de cuentas de distintas gemas semipreciosas y un cierre de plata. Su valor aproximado es de 500 euros. Sin embargo, esta pieza no estaría relacionada con el viaje de 2008: Sonsoles Espinosa ya la había lucido públicamente en Buenos Aires en 2005.
La posible destinataria de las joyas
El hecho de que Zapatero viajara a Oujda acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa, lleva a las fuentes consultadas a considerar que los collares podían estar destinados a ella.
La secretaria del expresidente, Gertrudis Alcázar, declaró ante la Policía el pasado mes de mayo que algunas de las joyas localizadas procedían de una «herencia» de la esposa de Zapatero, mientras que otras eran «regalos de viajes». En aquella declaración no precisó quién había recibido cada una de las piezas ni identificó a los posibles donantes.
La investigación trata de determinar ahora el origen y la documentación asociada a las distintas joyas halladas en la caja fuerte.
El contexto político del regalo
La entrega de los collares se produjo en un momento especialmente relevante para las relaciones entre España y Marruecos.
La crisis bilateral había comenzado a finales de 2007, después de la visita oficial de Juan Carlos I y Sofía a Ceuta y Melilla. Marruecos respondió retirando temporalmente a su embajador en Madrid, Omar Azziman. La situación comenzó a reconducirse meses después, tras una carta personal de Zapatero a Mohamed VI y el regreso del embajador marroquí a España.
El encuentro entre Zapatero y Mohamed VI en Oujda tuvo lugar el 11 de julio de 2008. La cita estuvo además rodeada de controversia por coincidir con el sexto aniversario del conflicto del islote de Perejil.
En los meses siguientes, Madrid y Rabat avanzaron en distintos ámbitos de cooperación. Entre las cuestiones abordadas estuvieron la delimitación de las aguas entre Canarias y la costa atlántica marroquí y la colaboración en materia migratoria.
El acercamiento culminó políticamente a finales de 2008, durante la Reunión de Alto Nivel hispano-marroquí celebrada en Madrid. En ella se suscribió un acuerdo de cooperación financiera por valor de 520 millones de euros.
Fue también durante ese periodo cuando Zapatero expresó públicamente una posición favorable al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Aquella postura supuso un cambio relevante respecto a la tradicional posición española sobre el conflicto y fue recibida favorablemente por las autoridades marroquíes.
Los tres collares atribuidos a Mohamed VI fueron entregados, por tanto, en pleno proceso de acercamiento entre Madrid y Rabat, meses antes de ese cambio de posición de Zapatero respecto al Sáhara.