X

Ciencias Políticas en la Complutense: Historia de un descenso a los infiernos

Ciencias Políticas en la Complutense: Historia de un descenso a los infiernos
 

Estos días, en medio del Día del Orgullo Gay, o LGTBIQA+, como se ha dado en llamar a esta interminable cascada de siglas, ha vuelto a relucir una vieja pancarta, colgada en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. En ella se hacía un llamamiento, no solo escandaloso, sino directamente repulsivo, a abolir la institución milenaria de la familia. La consigna, explícita, no dejaba lugar a dudas: “F***** CON TU HERMANE ES EL PRIMER PASO PARA ABOLIR LA FAMILIA”.

Pancarta colocada en el hall de la facultad de Ciencias Políticas del campus de Somosaguas

La responsable de tan imaginativo eslogan, no es otra que, la asociación universitaria del Campus de Somosaguas, RQTR. Un colectivo que se define, y agárrese el lector, como “TransMariBiBollo”, “Feminista”, “Anticapitalista” y “Antifascista”. Ahí es nada.

Cabe preguntarse, con todo derecho: ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿En qué momento la universidad, institución destinada al cultivo del intelecto, el saber y la búsqueda de la verdad, se transformó en un invernadero de consignas extremistas, nihilismo y pensamiento único? Intentemos reconstruir, en las próximas líneas, este descenso a los infiernos.

De universidad ilustrada a instrumento ideológico.

La Universidad Complutense, heredada de la Universidad de Alcalá, fundada en el siglo XV por el Cardenal Cisneros, fue durante siglos, bastión del saber humanista. En el siglo XIX, se traslada a Madrid y es nombrada, Universidad Central, que se convirtió en un centro de irradiación del liberalismo decimonónico y el racionalismo, sin romper con los fundamentos clásicos.

Tras la Guerra Civil, el nuevo régimen impuso una disciplina ideológica férrea, alejándose de la Institución Libre de Enseñanza,  aun así, las estructuras académicas conservaron cierta solidez, con rectorados y claustros relativamente afines al Franquismo. Fue esta relativa afinidad la que propició fisuras, que condujeron a los sucesos de 1956, inaugurando dos décadas de huelgas y movilizaciones diarias, inicialmente minoritarias, pero con los años fueron ganando dimensión.

Cabe señalar los sucesos de 1965, que les valió la expulsión de sus cátedras con carácter permanente a; Enrique Tierno Galván, Agustín García Calvo y José Luis López Aranguren, así como la inhabilitación por dos años a Santiago Montero Díaz y Mariano Aguilar. Estos académicos, son los que asumieron en España, los postulados de Sartre o Chomsky.

Los años de la movilización permanente.

En los años 60 y 70, al calor de las revueltas estudiantiles globales, la universidad española, y muy particularmente la Complutense, fue permeada por un proceso de subversión ideológica.

Bajo la apariencia de una reivindicación de libertad, se introdujeron las ideas de la Escuela de Frankfurt: Marcuse, Horkheimer, Fromm. Esta nueva “teoría crítica” reemplazó la búsqueda de la verdad por una sospecha sistemática de la autoridad y de toda estructura jerarquizada. El marxismo clásico, de raíz económica y obrera, fue desplazado por un nuevo paradigma revolucionario, que ya no hablaba de clase, sino de poder, minoría, raza, deseo, diferencia. La revolución se volvió cultural y antropológica.

Se hablaba ya de liberación sexual, de ruptura con el modelo familiar, de descolonización del lenguaje. La figura del obrero dio paso al feminismo, al “disidente” de la norma, a las causas identitarias. La Complutense, no sólo acogía estos discursos, los legitimaba académicamente y los proyectaba como modelo de pensamiento crítico. Así fue como el viejo marxismo universitario se transformó en posmarxismo identitario, con todo lo que ello implicaba.

Este giro, sutil pero decisivo, definió la orientación de la universidad española hasta nuestros días. Desde entonces, la militancia no dejó de crecer, mientras la reflexión y el rigor comenzaron su retirada.

¿Por qué no existe discurso alternativo? La retirada de la derecha

Tanto en la universidad como en el debate público, siempre ha estado presente tanto la izquierda como la extrema izquierda, pero en la universidad en concreto y hasta un determinado momento de finales del siglo xx y el xxi existían otras asociaciones de diversos signos políticos, pero en un momento dado, el partido hegemónico de la derecha, el pp, decide, siguiendo el consejo de sus sociólogos, marcharse de la academia, de la educación y de la sociedad civil, por que estos entendían, que la confrontación directa, movilizaba el voto del electorado de izquierdas.

El PP, asumió la táctica de heredar el poder, abandonando los espacios de la batalla cultural e ideológica, la izquierda, aceptó encantada este vacío, momento en el que coloniza la universidad pública, en particular la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, pero también el resto de espacios, explicando así, la movilización constante, contra el Partido Popular y sus gobiernos, a partir de entonces.

De los “Indignados” a Podemos y el “WOKISMO” importado.
Con el 15M y el ascenso de Podemos, esa ocupación simbólica se volvió operativa. La Facultad de Ciencias Políticas, en particular, se transformó en cuartel general de una nueva casta de agitadores, disfrazados de profesores y activistas disfrazados de estudiantes. El lenguaje se volvió orwelliano, la disidencia fue silenciada, y las aulas se llenaron de “performances”, “microagresiones” y “espacios seguros”.
Lo que parecía folklore se convirtió en norma. Importado directamente de los campus norteamericanos, el fenómeno woke, hijo legítimo de la Escuela de Frankfurt y del postmodernismo, se implantó con fuerza: la idea de que todo es opresión, todo es estructura, todo debe ser deconstruido.

Actualmente existen 18 asociaciones dentro de la facultad, 15 de ellas se pueden considerar asociaciones dentro del espectro político de la izquierda, otras dos de deporte y cultura, y la última, la asociación “Libertad Sin Ira”. Esta asociación se encuentra en una situación de completa soledad, pero también de amenaza constante. No han sido pocas las situaciones de violencia y abuso que han vivido, tanto por “alumnos”, como por el propio decanato. Todo, por no concordar con la línea de pensamiento único, impulsando acciones, conferencias y actividades que en muchas ocasiones, han sufrido escraches y sabotajes.

El profesor Rubén Herrero de Castro, vive una situación similar. Doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense, es el único miembro del claustro que toma una posición pública divergente. Posición que le ha valido el señalamiento público y una situación de ostracismo. Rubén, es el profesor, que viene avalando todas las acciones que lleva a cabo “Libertad Sin Ira», ya que es requisito imprescindible, ser respaldado por un miembro del claustro, para poder llevar a cabo estas conferencias. Aun así, no quita que se vean censurados desde el decanato, la última ocasión hace unos meses, cuando Isabel Pérez, portavoz de VOX en la Asamblea de Madrid, Isaac Parejo, más conocido como “InfoVlogger” y el filósofo, Miguel Ángel Quintana Paz, sufrían una prohibición física para acceder a edificio de Ciencias Políticas, no solo de los agitadores habituales, que cancelan los discursos que ellos consideran de odio, sino el propio decanato, impidiendo el evento, ya autorizado, en el último minuto, aludiendo “riesgos de seguridad”.

Esta es la situación de alumnos y profesores que, por sus ideas, viven una completa autocensura, dentro de lo que debería ser un centro de enseñanza superior, de contraposición de ideas y de búsqueda de la verdad. Mientras no se de un equilibrio ideológico en la enseñanza pública, pero también, en otros espacios, como los medios de comunicación y en la sociedad civil, la Universidad Complutense de Madrid seguirá siendo un centro de adoctrinamiento.

Youtube video

El bulletin

Del ToroTv

Suscríbete y disfruta en primicia de todos nuestros contenidos