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Editorial. Donald Trump, la liebre republicana

Editorial. Donald Trump, la liebre republicana

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¿Es Donald Trump la liebre republicana?

Se dice que un corredor de atletismo hace de “liebre” cuando marca durante un buen tramo de la carrera el ritmo del resto de los competidores. Suele utilizarse en carreras de media y larga distancia y, en no pocas ocasiones, “las liebres” abandonan la pista tras haber cubierto la distancia en la que tenía que marcar el ritmo. Es una estrategia especialmente utilizada cuando el atleta que realmente tiene posibilidades de ganar quiere dosificar sus fuerzas yendo a rebufo de la “liebre”, sin llamar demasiado la atención de los demás de competidores.

¿Es Donald Trump la liebre republicana y DeSantis el tapado? No parece que el ex presidente de los EE.UU., pudiera prestarse a algo así. Pero la pregunta no es si él está llevando a cabo esa función de manera consciente y deliberada, sino si los republicanos, es decir su partido, lo está utilizando como tal. O si las cosas, sin planificación alguna de nadie, terminarán ocurriendo así.

El hecho cierto es que, de momento, Donald Trump es el foco de todas las iras de los demócratas y la bestia negra de todas esas organizaciones estatales y para-estatales obsesionadas con terminar con su carrera política, hacerle inelegible y, si es posible, meterle entre rejas.

Nadie sabe en qué acabará esa persecución política pero no parece exagerado decir que mientras las hidras se focalizan en destruir a Trump, el otro candidato republicano, Ron DeSantis, un hombre sin mácula –que se sepa-, sigue corriendo la carera sin desgastarse nada, sin especiales complicaciones y al ritmo que le marca la liebre.

Parece que Trump le ha cogido, además, cierto “paquete” a DeSantis, del que hace chistes y burlas elementales, sin demasiada gracia lo cual no deja de ser todo un regalo del expresidente al gobernador de Florida.

En ese contexto, no está de más traer a colación la fábula de la liebre y la tortuga, del clásico Esopo:

Cierto día, una liebre se burlaba de las cortas patas y lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta le replicó: 

-Puede que seas veloz como el viento, pero yo te ganaría en una competición.

Y la liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento pero constante paso, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos corría velozmente y a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida en una de sus paradas. Cuando despertó, vio como la tortuga había llegado a la meta y había obtenido la victoria.

Moraleja: DeSantis está siendo más inteligente que Trump y los demócratas más torpes que los republicanos.

El bulletin

Del ToroTv

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