El Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que pedir auxilio a la Unión Europea y a países socios como Grecia ante la vertiginosa expansión de los incendios forestales que asolan el centro de España, especialmente en las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid. La situación, calificada de extrema por los equipos de emergencia, ha desbordado los medios nacionales disponibles, obligando al Ejecutivo a activar el Mecanismo Europeo de Protección Civil.
En concreto, el Ministerio del Interior ha formalizado la solicitud a Bruselas para el envío urgente de aviones anfibios de gran capacidad pertenecientes a la flota de reserva rescEU. El objetivo es reforzar las labores de extinción en los focos más virulentos, donde el viento, las altas temperaturas y la orografía están dificultando gravemente el trabajo de las brigadas terrestres y de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Falta de previsión y descoordinación
Esta petición a la Unión Europea vuelve a poner de manifiesto las carencias y la falta de planificación en la gestión de emergencias del Gobierno central. Mientras miles de hectáreas quedan reducidas a cenizas y varias poblaciones han tenido que ser evacuadas de emergencia, la respuesta institucional vuelve a ir por detrás del avance de las llamas.
Desde diversos sectores se critica que el Ejecutivo recurra al auxilio exterior como única vía de contención en lugar de haber garantizado una dotación de recursos de prevención y respuesta rápida acorde al nivel de riesgo estival. Mientras los efectivos en el terreno luchan sin descanso contra el fuego, la ciudadanía exige medidas contundentes y soluciones estructurales para evitar que la falta de medios vuelva a poner en jaque el territorio nacional.