Sánchez busca una salida internacional para la vicepresidenta segunda y líder de Sumar ante su desgaste político, impulsando su candidatura para la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra.
En medio del evidente desgaste político de la coalición y la pérdida de peso de su espacio a la izquierda del PSOE, Pedro Sánchez ha puesto en marcha una operación rescate para garantizar el futuro institucional y económico de su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
El movimiento persigue ofrecer una «salida dorada» a la líder de Sumar ante la pérdida progresiva de influencia en el Ejecutivo y la imposibilidad de revalidar su proyecto electoral, asegurándole una posición internacional de primer nivel.
Moncloa activa la red diplomática mientras se intensifica el choque con Podemos
Para materializar este relevo en la cúpula de la OIT, el Ministerio de Asuntos Exteriores ya ha comenzado a sondear los apoyos de distintos bloques regionales e internacionales. Sin embargo, la operación no está exenta de dificultades geopolíticas, ya que requiere tejer complejas alianzas dentro del consejo de administración del organismo multilateral para imponerse a otros candidatos internacionales.
El movimiento de Sánchez ha desatado de inmediato duras críticas desde los sectores a la izquierda del PSOE. Diversas voces del entorno de Podemos y exaliados políticos han denunciado la maniobra como una colocación «a medida» sufragada con el prestigio diplomático de España para resolver las disputas internas del socio menor de Gobierno, criticando el uso de las instituciones internacionales como agencia de colocación para ministros amortizados.
Un relevo escalonado en el Ejecutivo
La eventual salida de Díaz hacia Ginebra obligaría a Pedro Sánchez a acometer una reestructuración interna en el Consejo de Ministros para recomponer la cuota de Sumar en el Gabinete. Desde las filas socialistas, no obstante, ven con buenos ojos una salida negociada que desarticule definitivamente las fricciones internas y permita al PSOE absorber el espacio electoral que la vicepresidenta deja progresivamente vacante.