En un nuevo episodio de pasividad institucional y cesión diplomática, el Gobierno de Pedro Sánchez rechaza calificar la grave crisis que azota a la ciudad autónoma de Ceuta como un conflicto de seguridad nacional. Pese a que decenas de miles de inmigrantes ilegales han desbordado los espigones fronterizos a nado y a pie, desprotegiendo la frontera terrestre de la Unión Europea, el Ministerio del Interior rehúsa declarar la emergencia nacional solicitada por las autoridades locales y enmarca el colapso como un mero «flujo migratorio ordinario».
Despliegue militar tardío y fuerzas de seguridad desbordadas
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han vivido jornadas de extrema tensión ante la imposibilidad de contener las oleadas constantes de personas procedentes del país vecino. Moncloa evitó desplegar efectivos del Ejército de Tierra hasta pasadas doce horas del inicio de la avalancha, a pesar de que las unidades militares en Ceuta se mantuvieron a disposición desde el primer momento.
Durante la madrugada y las primeras horas de este viernes, el Ejército ha tenido que desplegar blindados en los accesos desde el espigón para contener el tránsito hacia el casco urbano y redirigir a los recién llegados al Polígono Industrial del Tarajal. Mientras tanto, en las calles de Ceuta cunde la preocupación vecinal y el desamparo institucional ante el trasiego descontrolado de personas y la saturada capacidad de acogida.
Colapso total de los centros y pasividad al otro lado de la frontera
La situación en las infraestructuras asistenciales es insostenible. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) roza el colapso absoluto, duplicando su capacidad oficial con más de un millar de internos y colas multitudinarias en los accesos. Por su parte, la Ciudad Autónoma se ha visto obligada a habilitar centros adicionales para atender el goteo incesante de menores no acompañados.
Lejos de la versión oficial promovida por las autoridades españolas, los testimonios sobre el terreno confirman que la Gendarmería marroquí no ha ejercido un control efectivo para contener los cruces masivos, permitiendo que miles de personas bordearan los pasos fronterizos sin apenas oposición.
Complacencia en Interior: Marlaska agradece la «colaboración ejemplar» de Rabat
A pesar de las evidencias sobre la permisividad marroquí y la ruptura de la seguridad en el paso transfronterizo, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha emitido un comunicado defendiendo la «ejemplar colaboración» de Marruecos. Desde el departamento de Interior se ha optado por responsabilizar exclusivamente a las redes de tráfico de personas y culpar a recientes resoluciones judiciales de generar un «efecto llamada».
Marlaska ha llegado a expresar su agradecimiento explícito a las fuerzas de seguridad del reino alauita por sus «esfuerzos», anunciando un refuerzo de la coordinación bilateral. Esta postura contrasta con el malestar en sectores policiales, militares y de la oposición, que denuncian una estrategia de pacifismo forzado con Rabat mientras la soberanía y la seguridad ciudadana en Ceuta quedan comprometidas.