La crisis de Ceuta continúa generando inquietud entre los partidos que sostienen al Gobierno de Pedro Sánchez. Aunque las formaciones integradas en Sumar tratan de mantenerse al margen de la gestión de los ministerios socialistas, algunas voces del espacio de Yolanda Díaz reconocen en privado que la situación sigue sin estar encauzada y advierten de que el conflicto puede prolongarse.
El episodio, desencadenado por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta el pasado 30 de julio, lleva semanas ocupando un lugar destacado en la agenda política y mediática. La dimensión alcanzada por la crisis ha provocado además tensiones dentro del propio Ejecutivo, especialmente entre los departamentos dirigidos por Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles.
Fuentes conocedoras de la situación sostienen que la relación entre ambos ministerios atraviesa un momento especialmente delicado. Al mismo tiempo, los socios parlamentarios de Sánchez observan con preocupación que el Gobierno no haya conseguido recuperar el control del relato público sobre la crisis, como sí habría ocurrido en otras situaciones de elevada presión política.
Sumar reclama explicaciones
La mayoría de las formaciones que integran Sumar evita pronunciarse abiertamente sobre la actuación del Ministerio del Interior, Defensa o la propia Moncloa. Sin embargo, dentro del espacio político existe la percepción de que la gestión del episodio no está siendo satisfactoria.
La situación se complicó todavía más tras la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, después de que trascendieran mensajes relacionados con información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Desde Sumar se reclama depurar responsabilidades entre quienes tuvieron acceso a información sobre la llegada de unas 80.000 personas a la ciudad autónoma. Paralelamente, algunos dirigentes han planteado la posibilidad de que determinados sectores de la Administración del Estado estén interesados en alimentar la sensación de caos con el objetivo de erosionar al Ejecutivo.
El debate, en este sentido, se ha trasladado en buena medida al terreno del relato político. En Sumar consideran que el Gobierno está teniendo dificultades para imponer una explicación convincente de lo ocurrido y para responder a las críticas que se acumulan desde distintos sectores.
La relación con Marruecos, otro frente para Sumar
La posición del Ejecutivo respecto a Marruecos supone otro problema para los socios de Sánchez. Sumar ha respaldado iniciativas parlamentarias relacionadas con el reconocimiento de derechos de las personas nacidas en el Sáhara Occidental, pero encuentra dificultades para justificar ante parte de su electorado la respuesta del Gobierno español ante Rabat.
Las críticas también han llegado desde otras formaciones de la izquierda. ERC y Podemos han acusado al presidente del Gobierno de mantener una posición excesivamente complaciente con Marruecos, mientras que Más Madrid ha dirigido parte de sus reproches directamente al Ejecutivo marroquí por su papel en la crisis.
El escenario coloca a Sumar ante una situación incómoda: debe mantener su apoyo al Gobierno sin asumir plenamente el coste político de una crisis cuya gestión corresponde fundamentalmente a los socialistas.
El temor a una crisis prolongada
La principal preocupación entre los socios de Sánchez es que el episodio de Ceuta siga condicionando la agenda política durante las próximas semanas. Tras más de un mes de repercusión pública, la situación continúa abierta y amenaza con convertirse en un problema político de largo recorrido para el Ejecutivo.
Sumar intenta centrar mientras tanto sus esfuerzos en sus propios problemas internos, entre ellos la definición de su proyecto electoral y la sucesión de Yolanda Díaz al frente del espacio político.
Pero la evolución de la crisis de Ceuta puede terminar obligando a los socios del Gobierno a fijar una posición más clara. La sensación que transmiten algunas fuentes del entorno parlamentario es que, lejos de haber llegado a su final, el conflicto todavía puede seguir generando consecuencias políticas para Sánchez y su coalición.