La tragedia ferroviaria de Adamuz, en la que fallecieron 45 personas, ha abierto un debate de fondo sobre el derecho a recibir asistencia religiosa en situaciones de catástrofe. Según ha denunciado este domingo el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, en el marco de la celebración de la Misa funeral por las víctimas, varios sacerdotes que se desplazaron hasta el lugar del siniestro no pudieron acceder para administrar los últimos sacramentos a las víctimas, ya que no se les autorizó el acceso.
De acuerdo con el prelado, la negativa se produjo en un contexto de “gran confusión” entre las autoridades y los servicios de emergencia, que priorizaron el acceso exclusivo de los equipos sanitarios y de rescate. “Fue un momento al que no estamos acostumbrados, ni nosotros ni tampoco las autoridades”, ha señalado Fernández.
El obispo ha lamentado públicamente que esa falta de coordinación “impidiera” que los presbíteros llegaran hasta los fallecidos y los heridos más graves, a quienes habrían podido ofrecer asistencia espiritual en los momentos finales. Según ha explicado, la percepción de que “ya no se podía hacer nada por los muertos” influyó en la decisión de no permitir el acceso, pese a la presencia de sacerdotes dispuestos a atender tanto a víctimas como a familiares.
Un vacío de protocolos en grandes emergencias
La situación ha puesto de relieve la ausencia de un protocolo claro que regule la presencia de asistencia religiosa en emergencias de gran magnitud, donde el despliegue de medios y la urgencia de las actuaciones sanitarias dificultan cualquier otro tipo de acompañamiento. Aunque el derecho a recibir asistencia religiosa está reconocido en el artículo 16 de la Constitución Española y desarrollado en la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, no existe una regulación específica como tal para este tipo de situaciones.
En catástrofes de gran escala, es habitual la activación de protocolos de apoyo psicológico y espiritual en hospitales y tanatorios, pero el acceso directo al lugar del siniestro sigue siendo una cuestión poco regulada.
Rechazo al funeral laico y respaldo de la Iglesia
En este contexto, los familiares y afectados han buscado mayoritariamente el amparo de la Iglesia y han rechazado la celebración de un funeral laico, una opción que el Gobierno de España había planteado inicialmente. Monseñor Fernández ha trasladado “el abrazo y el cariño” de la Iglesia a las familias y ha asegurado que la diócesis acompañará a los afectados “siempre que lo necesiten”.
“Es la hora de mirar al Cielo y recordar a los fallecidos”, ha afirmado el obispo, subrayando la necesidad de “fe, comunión y fraternidad” para afrontar las consecuencias de la tragedia.
El papel del pueblo de Adamuz
El obispo también ha destacado la respuesta de los vecinos de Adamuz, que se volcaron desde el primer momento con las víctimas y colaboraron activamente junto a los servicios de emergencia. Fernández ha calificado su actuación de “impresionante” y ha recordado que, en los días posteriores a la catástrofe, “todos —también la Iglesia— intentamos acompañar a las familias”, aunque desde la perspectiva religiosa, ha concluido, “toca ahora alzar la mirada por los muertos”.