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Militares españoles de origen marroquí denuncian presiones de los servicios de Rabat

Militares españoles de origen marroquí denuncian presiones de los servicios de inteligencia de Rabat

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Militares españoles de origen marroquí destinados en Ceuta, Melilla y algunos puntos de la Península han trasladado a sus superiores que han recibido presuntas aproximaciones de agentes de los servicios de inteligencia de Marruecos durante sus viajes privados al país vecino.

Según fuentes militares conocedoras de estos episodios, algunos efectivos han explicado a sus mandos que, durante sus permisos, personas que conocían su identidad y su condición de militares españoles se habrían puesto en contacto con ellos para obtener información relacionada con sus destinos. Entre las cuestiones planteadas figurarían datos sobre las unidades, los mandos o posibles cambios en los acuartelamientos.

Los contactos, de acuerdo con estas fuentes, habrían pasado de ser aproximaciones discretas a actuaciones consideradas más directas. En algunos casos, la presión habría alcanzado también al entorno familiar de los militares, con advertencias sobre posibles problemas con las autoridades o sobre bienes pertenecientes a sus allegados.

Ante estas situaciones, algunos efectivos han optado por no desplazarse a Marruecos durante sus periodos de permiso. Las fuentes consultadas aseguran que esta decisión se ha producido especialmente entre algunas militares, que habrían percibido una presión añadida sobre sus familias.

Una cuestión especialmente sensible en Ceuta y Melilla

La presencia de militares españoles con raíces marroquíes es relevante en las unidades de las dos ciudades autónomas. Según las estimaciones manejadas en el ámbito militar, alrededor del 30% del personal de tropa de Ceuta y Melilla tendría origen marroquí, aunque en determinadas unidades la proporción supera el 50%.

Entre ellas se encontrarían unidades vinculadas al apoyo logístico, Zapadores y Transmisiones. Para el Ejército de Tierra, esta composición supone determinadas vulnerabilidades desde el punto de vista de la seguridad, aunque la necesidad operativa de contar con efectivos limita las posibilidades de reducir esa presencia.

El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) mantiene, según las fuentes consultadas, atención sobre el posible aprovechamiento de estos perfiles por parte de los servicios de seguridad e inteligencia marroquíes, entre ellos la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED).

El análisis de una supuesta lista de colaboradores

La preocupación coincide además con el análisis por parte de distintos organismos españoles de una supuesta relación de agentes y colaboradores de los servicios de inteligencia marroquíes difundida recientemente por un grupo de hackers denominado Jabaroot.

El documento contendría más de 70.000 registros con datos personales como nombres, apellidos, números de filiación, fechas de nacimiento y fechas de supuesto reclutamiento. La autenticidad y procedencia de la información, sin embargo, no están plenamente acreditadas.

Los servicios de inteligencia españoles, tanto civiles como militares, así como unidades de información de la Policía y la Guardia Civil, estarían examinando el contenido de la filtración. El Ejército de Tierra también habría comenzado a contrastar los datos con sus propios registros, especialmente en busca de posibles coincidencias con personas que hayan prestado servicio en Ceuta y Melilla.

Entre las unidades bajo especial atención figurarían el Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, en Ceuta, y el Grupo de Regulares de Melilla nº 52.

Fuentes de inteligencia advierten, no obstante, de que la lista presenta importantes limitaciones y no puede considerarse un registro completo de los colaboradores de los servicios marroquíes. Según estas fuentes, los datos podrían corresponder principalmente a estructuras civiles de inteligencia y seguridad, como la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN).

La información no incluiría necesariamente a los integrantes o colaboradores de la inteligencia militar marroquí, vinculada a la DGED, ni a las estructuras dedicadas específicamente a las operaciones de contrainteligencia.

Marruecos dispone además de la denominada «tercera oficina», dependiente de la Dirección de Seguridad Militar (DSM), encargada, entre otras funciones, de detectar posibles operaciones de infiltración vinculadas a los servicios de inteligencia argelinos.

En este contexto, el Ejército español mantiene bajo seguimiento la posibilidad de que militares con vínculos familiares o personales con Marruecos puedan convertirse en objetivo de operaciones de captación o presión, especialmente cuando se desplazan al país vecino durante sus permisos.

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