Pedro Sánchez se convertirá esta semana en el tercer presidente del Gobierno con más días en el cargo de toda la etapa democrática, superando a José Luis Rodríguez Zapatero y con la vista puesta en rebasar en apenas unos meses a José María Aznar. Será el próximo jueves, 5 de febrero, cuando el actual inquilino de La Moncloa alcance los 2.805 días al frente del Ejecutivo, uno más que los acumulados por Zapatero entre 2004 y 2011.
Sánchez, que llegó al poder tras una moción de censura en junio de 2018, continúa así consolidando un mandato marcado por la inestabilidad parlamentaria, las cesiones permanentes a sus aliados y una estrategia clara: resistir a toda costa hasta agotar la legislatura en 2027, aunque sea sin presupuestos y con un Congreso bloqueado.
Pese a los reiterados llamamientos del Partido Popular y VOX, para que convoque elecciones anticipadas, así como a varias mociones de censura, Sánchez insiste en mantenerse en el cargo, incluso después de un 2025 plagado de escándalos de corrupción y denuncias por acoso sexual que afectaron al PSOE.
Cesiones en cadena para sostener la legislatura
Para apuntalar su frágil mayoría, el presidente ha intensificado en las últimas semanas su política de concesiones a los socios de investidura. El ejemplo más reciente es el acuerdo alcanzado con Podemos para una regularización extraordinaria de inmigrantes, una medida que abre además la puerta a nuevas cesiones a Cataluña en materia migratoria, tal y como exige Junts.
Aunque desde el propio Gobierno reconocen que la interlocución con el partido de Carles Puigdemont está prácticamente rota, Sánchez no renuncia a contentarles y permitirá que se debata en el Congreso una propuesta impulsada por Junts sobre la multirreincidencia, interpretada como otro guiño al separatismo catalán.
A ello se suman los gestos hacia Esquerra Republicana de Catalunya, a cuyo líder, Oriol Junqueras, el Ejecutivo cedió el protagonismo en el anuncio de un nuevo modelo de financiación autonómica, y hacia EH Bildu, que ya había sido utilizada meses atrás para comunicar la prórroga del llamado “escudo social”.
En paralelo, el Gobierno central ha acelerado las transferencias de competencias al País Vasco, tras una reunión reciente entre Sánchez y el lehendakari, en una nueva muestra de la dependencia del Ejecutivo respecto a los partidos nacionalistas.
Un objetivo: resistir hasta 2027
Con estas maniobras, Pedro Sánchez busca un único objetivo: prolongar su permanencia en el poder y alcanzar las elecciones de 2027, incluso a costa de debilitar la cohesión territorial, vaciar de contenido la acción legislativa y someter la política nacional a los intereses de minorías radicales y separatistas.
Mientras tanto, España continúa gobernada por un Ejecutivo en minoría, sostenido a base de cesiones y acuerdos opacos, en un contexto de creciente desgaste institucional y desconfianza ciudadana.