Reincidente, con entradas en prisión, y una semana en la calle tras su última condena. A su espalda dos condenas de la Audiencia Provincial de Burgos por delito de detención ilegal y abusos sexuales a una menor de 9 años. Así es el perfil del presunto asesino del triple crimen machista de Miranda de Ebro. Él mismo se entregó a la policía. Será la tercera vez que entre en prisión por violencia de género. Parece que esta vez sí, y tras sumar tres víctimas mortales, su estancia será mucho más larga. Y digo parece, porque lo único que a estas alturas es claro es que el sistema está fallando. Lejos de proteger a las mujeres, este Gobierno que lleva el feminismo por bandera, no hace más que dejar en la estacada a las mujeres que más lo necesitan. A 12 de marzo son 11 las mujeres que en este 2026 ya han sido asesinadas por su pareja o expareja. Muchas de ellas estaban dentro del sistema Viogén y habían denunciado. De nada sirven unas pulseras telemáticas o tobilleras antimaltrato que no funcionan, que se desactivan o que el geolocalizador falla en el medio rural.
