Julio Ariza comparte sus impresiones sobre el discurso de J.D. Vance en la Conferencia de Múnich, destacando que, a pesar de ser una persona que difícilmente se emociona, este discurso lo dejó «en shock».
Ariza explica que lo vio tres veces y recomienda que todos lo vean y reflexionen sobre él. Julio resalta la figura de Vance como alguien que, proveniente de un barrio marginal y con una educación difícil, llega a Europa con una sonrisa y con la firme convicción de que «el hombre no es la suprema ley».
Asegura que el vicepresidente de Estados Unios vino a recordarle a Europa que no puede reemplazar al pueblo con las élites y que debe volver a creer en su propio pueblo.
