Afirmó estar «perplejo» por decisiones recientes que, a su juicio, restan credibilidad a la institución, como la aceptación de una presidencia honoraria por parte de un colectivo LGTBQ, lo que consideró incompatible con los valores tradicionales del país.
Julio Ariza se definió como no monárquico, cuestionó el papel actual de la Corona, afirmando que ya no cumple la función que en otros tiempos garantizaba límites a la arbitrariedad del poder. “Esta monarquía no representa nada”, sentenció, al tiempo que criticó el exilio del rey emérito Juan Carlos I, considerando injustificada su ausencia si no pesa causa judicial sobre él.
