La sociedad española está dividida, y algunos consideran que sus raíces se remontan a la etapa de Zapatero. Hoy en día hay personas que apuestan por el entendimiento, la convivencia y la justicia distributiva, pero la realidad es que prevalecen quienes fomentan el odio y suelen coincidir siempre en la misma coalición política. Como dice Ariza, “¿con quién se habla cuando no se puede hablar con nadie?”; él critica la polarización y la imposibilidad de diálogo en la sociedad actual, señalando que ciertos debates, como el del aborto, se mantienen siempre en los mismos términos y con los mismos actores, lo que dificulta cualquier conversación constructiva.
