Julio Ariza ha realizado una dura crítica a la sociedad vasca, a la que califica de profundamente deteriorada desde el punto de vista moral. En sus declaraciones, sostiene que ETA es el resultado de una corrupción social prolongada y de un clima de odio acumulado durante años, en el que, según afirma, también influyeron determinados factores vinculados a la Iglesia católica. Ariza describe una sociedad en declive, con un grave déficit demográfico que ya tiene efectos en el sistema de pensiones y que, a su juicio, se ve agravado por la inmigración irregular. Considera que se trata de un modelo social sin solución y defiende que debería pedir perdón por los asesinatos cometidos en nombre de ETA, advirtiendo además de la influencia actual de ese entorno en la política española.
