Manuel de la Peña subraya que la longevidad depende en un 75% de los hábitos de vida y solo en un 25% de la genética. En su experiencia, los supercentenarios comparten un patrón común: costumbres saludables, entre las que destacan la dieta mediterránea y el baile. ‘Con el baile no solo hacemos ejercicio físico, también estimulamos las áreas más importantes del cerebro gracias a la música’, explica. Casos como el de Pepita Bernat, que a sus 106 años sigue bailando cada semana, o Esperanza Cortiñas, a punto de cumplir 109, ilustran cómo la vitalidad y el movimiento son claves para superar la barrera de los 100 años
