Muchos se preguntan qué motiva las acciones de Donald Trump en el escenario internacional. Este análisis de Luis del Pino plantea una tesis clara: todo cobra sentido si entendemos que, para Trump, la verdadera amenaza no es interna, sino externa —y tiene nombre: China. Desde la imposición de aranceles, la retirada de acuerdos internacionales, hasta su postura frente a conflictos como Ucrania o Gaza, todo responde a una lógica estratégica: frenar el avance económico y político del Partido Comunista Chino.
