España está viviendo uno de los peores episodios de incendios forestales de su historia reciente. Hay cientos de miles de personas que han tenido que abandonar sus casas, centenares de efectivos luchando día y noche contra las llamas y un país que observa con impotencia cómo el fuego avanza sin descanso. El incendio de Burgohondo, en Ávila, ya es el mayor registrado en la historia de España, con una superficie devastada de dimensiones difíciles de imaginar. A él se suman los grandes incendios de Madrid, Toledo y también el de Castellón, donde las llamas han obligado igualmente a evacuar a numerosos vecinos y a desplegar un amplio dispositivo de emergencia. Lo primero, como siempre, es reconocer el trabajo de quienes están sobre el terreno. Bomberos, brigadas forestales, miembros de la UME, Guardia Civil, policías, voluntarios… Una vez más, están dando una auténtica lección de servicio público.
