El debate sobre los incendios en España se ha convertido en un campo de batalla política. Mientras los pequeños ayuntamientos carecen de medios reales para aplicar protocolos de emergencia, el Gobierno central se escuda en que las competencias son de las comunidades autónomas. La propuesta de Sánchez de un “pacto global contra el cambio climático” choca con la urgencia de gestionar máquinas, brigadas y recursos en el terreno. ¿Debe implicarse más el Ejército y la UME? ¿Estamos convirtiendo a los militares en una ONG, como ya buscaba Zapatero con su creación? Entre acusaciones cruzadas, falta de previsión y soluciones improvisadas, lo que arde no es solo el monte, sino también la política española
