Pedro Sánchez comparece este miércoles en el Congreso de los Diputados, obligado por la presión pública y política tras semanas que han sido un auténtico calvario para el PSOE. Lo hace con un partido en llamas, arrastrado por los escándalos de acoso sexual y corrupción que salpican directamente a su círculo más próximo. Todo, tras un Comité Federal fallido, con una ejecutiva debilitada y con la credibilidad del partido en mínimos históricos. El nuevo terremoto ha llegado con la renuncia de Francisco Salazar, el hombre que iba a ser el nuevo número dos en la secretaría de organización del PSOE. Su nombramiento ni siquiera llegó a hacerse oficial: varias mujeres dentro del partido denunciaron haber sido acosadas por él. Una de ellas, según publica eldiario.es, asegura que Salazar insistió en mantener varios encuentros y en su entorno laboral era conocida, literalmente, como la chica de Salazar. Un apodo que, según su testimonio, todos conocían. Y, pese a todo, nadie hizo nada. La respuesta del PSOE ha sido una mezcla de torpeza, improvisación y negación.
