Las cuentas del Partido Socialista están en el ojo del huracán. Tras la petición del Supremo de aclarar de dónde vienen los ingresos y las discrepancias en las donaciones de Ábalos, los socialistas han asegurado que las aportaciones de los altos cargos están a la orden, declaradas ante la Hacienda pública y fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas en aplicación de la Ley de Financiación de Partidos Políticos. Desde Ferraz explican que cada diputado electo cobra su sueldo del grupo parlamentario, no del Congreso. El PSOE recibe el dinero de la Cámara Baja y de dicha nómina se detrae la aportación voluntaria de cada uno. El grupo socialista hace la repartición, básicamente. Vamos que se queda en Ferraz. Aseguran que cada diputado paga una cuota como los militantes.
