Un muro de agua, barro y rocas ha borrado pueblos enteros del mapa. Más de 170 personas han muerto y cerca de 1.400 continúan desaparecidas entre Nepal y el Tíbet. Y entre ellas hay, al menos, cuatro españoles a los que todavía no se ha podido localizar. Es el balance, todavía muy provisional, de una catástrofe cuya verdadera dimensión puede tardar días en conocerse ya que las primeras estimaciones hablarían de cerca de 10.000 fallecidos. Lo ocurrido en el Himalaya no ha sido una inundación más. En cuestión de minutos, una riada descendió por las montañas arrasándolo prácticamente todo a su paso. Viviendas, carreteras, puentes, vehículos y poblaciones enteras quedaron sepultadas y engullidas por la corriente. Solo en Nepal se contabilizan 826 personas desaparecidas. En el lado tibetano de la frontera, otras 558 siguen sin ser localizadas. Entre todas ellas hay cientos de extranjeros que se encontraban en una de las zonas más frecuentadas por turistas, montañeros y peregrinos. Por el momento, no consta ningún ciudadano español entre los fallecidos. La Embajada de España en Nueva Delhi, el Consulado Honorario en Nepal y el Consulado General en Pekín están movilizados para intentar localizarlos y atender a los españoles que puedan encontrarse en la zona. Las imágenes permiten entender la violencia de lo ocurrido: personas corriendo mientras una auténtica pared de agua se aproxima, edificios engullidos, autobuses volcados y puentes que desaparecen en cuestión de segundos.
