Analizamos la creciente importancia estratégica de las regiones polares en la nueva competición entre las grandes potencias. Abordamos el refuerzo de la presencia de la OTAN en el Ártico, el interés de Donald Trump por Groenlandia, el valor geopolítico de sus recursos y las nuevas rutas marítimas que abre el deshielo, así como el papel clave de los rompehielos. Además, profundizamos en la realidad social de Groenlandia, marcada por las secuelas del colonialismo danés, y explicamos cómo, pese a la guerra, Rusia y Ucrania siguen coincidiendo en la Antártida bajo el marco del Tratado Antártico, demostrando que los polos se han convertido en un escenario decisivo para la seguridad, la economía y la diplomacia internacional.
