El deshielo acelerado del Ártico está abriendo nuevas rutas marítimas que reducen el tiempo de navegación entre Europa, Asia y Norteamérica. Sin embargo, gran parte de estos corredores siguen cubiertos por hielo durante buena parte del año, lo que hace imprescindible el uso de rompehielos para garantizar la seguridad y mantener abiertas las vías de navegación en una región cada vez más disputada por las grandes potencias.
