La invasión de la ciudad autónoma no se puede olvidar. Es el último gesto de desprecio por parte de unos políticos obsesionados con conservar sus intereses al otro lado del Estrecho. Pero no en Ceuta, en Marruecos.

La invasión de la ciudad autónoma no se puede olvidar. Es el último gesto de desprecio por parte de unos políticos obsesionados con conservar sus intereses al otro lado del Estrecho. Pero no en Ceuta, en Marruecos.
