Los nuevos perfiles del yihadismo en España son cada vez más jóvenes: muchos de los detenidos en los últimos años tienen menos de 25 años e incluso se han registrado casos de menores de edad. Las redes sociales y las plataformas de mensajería cifrada se han convertido en las principales herramientas de captación y radicalización, permitiendo un adoctrinamiento más rápido, personalizado y difícil de detectar por las fuerzas de seguridad.
