Para escoltar a una flotilla privada, sí. Pero cuando se trata de usar esos mismos recursos contra el narcotráfico o el tráfico de seres humanos en nuestras costas… mejor mirar hacia otro lado. José Javier Esparza denuncia cómo el presidente del Gobierno vuelve a hacer un uso partidista de los brazos del Estado, esta vez con tintes bélicos y con el único objetivo de lavar su imagen internacional.
