Mientras el Gobierno mexicano insiste en que no puede “declarar la guerra” al narco, la violencia pone en evidencia que el conflicto ya está en marcha: sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación operan con estructura paramilitar y la reciente muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en un operativo con inteligencia de Estados Unidos, marca un punto de inflexión, no el final. Mientras Claudia Sheinbaum evita hablar de guerra y se reabre el debate sobre la estrategia de “abrazos, no balazos” de López Obrador. Un capo cae, pero la estructura criminal permanece y la disputa continúa en el narcoestado.
