Francisco Oya fue expedientado en el año 2018 por combatir el adoctrinamiento en las aulas de Cataluña y fue suspendido de empleo y sueldo durante casi un año. Plantar cara a las imposiciones ideológicas por parte de los separatistas tuvo sus consecuencias. Ahora, el profesor, actualmente jubilado, vuelve a los tribunales por la vía penal para “denunciar a todas las personas que están detrás del expediente disciplinario que precipitó su salida del mundo educativo”.
