Los sucesos del accidente ferroviario comienzan en el fallo del sistema de seguridad LZB, que dejó de funcionar tras un problema de comunicación entre ordenadores y provocó la detención de los trenes de la zona. Mientras el Iryo permanecía parado, se autorizó al AVE a reanudar la marcha. En sus declaraciones, Óscar Puente ha criticado la decisión del centro de control, mientras que el exdirector de Adif, Antonio Martín se pregunta por el destino de los fondos europeos previstos para modernizar el sistema de seguridad ferroviario español.
