Las ayudas no han dejado de crecer y hoy superan con creces lo que las películas recaudan en taquilla. Aunque hay éxitos puntuales -que maquillan las cifras- la mayoría de producciones no recupera ni una mínima parte de lo subvencionado, en un mercado de salas cada vez más reducido. El resultado es un sistema ineficiente donde pocos triunfan y todos pagamos la factura.
