Esta es la primera vez que un pontífice visita el archipiélago. El objetivo es claro: conocer la situación migratoria de las Islas Canarias. Un viaje que le quedó pendiente a Francisco. En el muelle de Arguineguín ha escuchado varios testimonios marcados por la dureza de la inmigración y las mafias. Después se ha dirigido a la Catedral de Santa Ana donde se ha encontrado con la diócesis canaria para poner rumbo después al estadio de Gran Canaria donde se ha unido al pueblo en petición.
