El Gobierno se lanza a controlar los discursos incómodos contra sus principales políticas y líneas ideológicas mediante la creación de una subcomisión contra los delitos de odio. Ha contado con el apoyo del Partido Popular en el Congreso. Solo VOX se ha opuesto. Es preciso recordar que la izquierda tacha de fascismo cualquier postura que diste de la suya.
