Serbia, Grecia y Rumanía atraviesan un período de intensa agitación que se prolonga desde hace semanas e incluso meses. Estos tres países balcánicos comparten varios factores clave en el origen de sus protestas: un profundo descontento con las políticas actuales, una lucha persistente contra la corrupción y el creciente respaldo de los jóvenes, que se han convertido en el motor del cambio.
