Medio siglo después de la muerte de Franco, el Gobierno prepara una reforma total del Valle de los Caídos. El proyecto “La base y la cruz” abrirá un gran agujero en la entrada principal y costará 30 millones de euros. Para hacerlo, será necesaria la desacralización de la basílica, donde reposan más de 30.000 personas. Las esculturas originales desaparecerán del primer plano y el templo pasará a ser un cementerio civil. Una transformación que muchos ven como un nuevo motivo de división.
