Lo que comenzó como tensiones políticas y disputas de liderazgo ha derivado en una ola de escándalos que han dejado al descubierto una profunda incoherencia dentro del partido. No dejan de salir a la luz denuncias y acusaciones de abusos hacia mujeres, lo cual resulta irónico considerando que precisamente ellos se presentaban como los grandes defensores del feminismo y de los derechos de las mujeres. La contradicción es evidente: aquellos que enarbolaban la bandera de la justicia de género ahora se ven envueltos en situaciones que socavan su propio discurso.
