Julio Ariza señala que uno de los grandes problemas de España se remonta a la Constitución de 1978, cuando no se realizó una efectiva descentralización del poder. Apunta que lo bueno es que el poder se acerque a la gente, lo que permite que su mismo ejercicio sea transparente. «Creímos eso porque creíamos que la descentralización no acababa en la autonomía, ni siquiera en la provincia… El problema autonómico se dio porque no se hizo la segunda descentralización», concluye Ariza.
