El club parisino es la gran punta de lanza de país del Golfo en el país galo, pero no la única. Entre petrodólares, poder político y polémicas por su influencia religiosa e institucional, el emirato ha convertido el fútbol en una poderosa herramienta de influencia. El cerebro detrás de ello es Nasser Al-Khelaifi, un célebre empresario que preside el París Saint-Germain. Un modelo que va mucho más allá de los estadios y que ya se extiende por la política, los negocios y las instituciones europeas.
