¿Hay un negocio también en el sector médico con el tema del aborto? Más allá del debate ideológico, existe una realidad económica que rara vez se aborda. El aborto se ha integrado en determinados circuitos sanitarios como una actividad altamente rentable, sostenida por financiación pública, conciertos con administraciones y la proliferación de clínicas especializadas. Este entramado genera incentivos económicos que condicionan el discurso médico, minimizan los riesgos para la mujer y silencian las posibles consecuencias físicas y psicológicas. Analizamos cómo la mercantilización del aborto ha creado intereses que trascienden la salud y convierten la vida humana en un producto más del sistema.
