Miguel Cerezal explica que, más allá del precio de la casa, hay que sumar todos los gastos de compraventa. En perfiles habituales, el banco financia el 80%, pero el comprador debe aportar el 20% restante más los gastos asociados, lo que puede llegar a un 30% del valor total. Esta situación frustra la posibilidad de acceder a una vivienda y hace que la entrada sea prácticamente inalcanzable para muchos ciudadanos.
