Begoña Gómez se ha ganado la medalla de oro olímpica a la más caradura. En primer lugar, porque a pesar de estar imputada por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios, se sube al Falcón con Pedro, se enfunda una camiseta roja, y se va a los Juegos Olímpicos de París, como si no fuera con ellos y a cargo de Presupuestos. “Porque yo lo valgo” Es que ni siquiera cuando toda España te está mirando con lupa. En segundo lugar, porque trata de revalidar su “cátedra extraordinaria” hasta 2028 y compromete a ese sindicato sanchista Conpymes y a la Fundación “la Caixa”, así lo dicen las actas de la reunión de la postulante Begoña, aunque la Fundación la Caixa, una de las más importantes de España diga que ha dado por concluido su patrocinio a la iniciativa. Pero lo hubo.
