Unos documentos intervenidos por Hacienda y la UDEF muestran que Borja Cabezón estaba vinculado a un entramado mercantil para desviar beneficios y pagar un 80 % menos de impuestos. Aunque su apellido aparece en ordenadores, agendas y cuadernos del despacho Nummaria, dirigido por Fernando Peña —condenado a 80 años por montar estructuras similares—, las diligencias se centraron en otros clientes famosos como Ana Duato o Imanol Arias. A pesar de las pruebas, el Gobierno defiende a Cabezón, mientras él declara los mismos ahorros de 17.000 euros desde hace cinco años pese a sus altos cargos públicos.
