En solo un mes, el PSOE acumula ocho denuncias públicas por acoso sexual, pero la mayoría de los responsables siguen en el poder. Mientras el partido insiste en defender a las mujeres, pocos cargos han asumido responsabilidades y las dimisiones brillan por su ausencia. El feminismo, una vez más, se queda en el discurso… y el poder, en los sillones.
