Solo se puede estar de acuerdo con Sánchez en dos cosas: que lo de hoy ha sido «impresionante” y que es «de un descaro total”. Hay que tener mucho descaro para comparar su corrupción familiar y la de dos de sus secretarios de organización, con el volcán de la Palma, la DANA, el COVID. Aquellas fueron crisis que superamos de forma nada brillante por culpa suya, pero la crisis de la corrupción no es un fenómeno meteorológico, sino que tiene un causante, por acción u omisión: Él.
