Tras el accidente de Adamuz, los familiares de las víctimas denuncian la escasa información sobre las labores de rescate y recuperación de los cuerpos. Las comunicaciones fueron deficientes: en Atocha desconocían la ubicación del tren Alvia, y un maquinista del tren que iba detrás del Iryo tuvo que caminar 2km en la oscuridad para encontrarlo. Para calmar la situación y eludir responsabilidades, el Ministerio de Transportes publicó el informe “Datos, no relatos”, que detalla el estado de las infraestructuras, los medios desplegados y compara el tiempo que se tardó en publicar investigaciones de accidentes previos, asegurando además que en la vía por donde circuló el Iryo no se habían registrado incidencias.
